Pérez Baños Omar
Gallegos Mendoza Raúl
ELÍAS
PIERRE
"Cuando te voy a escribir se emocionan los tinteros;
los negros tinteros
fríos se ponen rojos y trémulos, y claro color humano sube desde el fondo
negro.
Cuando te voy a
escribir, Te van a escribir mis huesos.
Te escribo con la imborrable tinta de mis sentimientos"
Miguel Hernández
Y por que nuestra razón nos aparta violentamente del abismo,
Por eso nos acercamos a él con más ímpetu.
Edgar Allan Poé
En
algún momento de su vida, Pierre Bourdieu mencionó que el era a Norbert Elías,
lo que Weber a Marx, la analogía abre muchas puertas a derivas teóricas y
perspectivas metodológicas que nos llevan hacia una sociología dinámica y
audaz.
Por un lado ambos sociólogos son nuestros clásicos contemporáneos, la forma de un pensamiento que somete a la sociología a una constante revisión tanto de sus conceptos como de sus discusiones; bajo ese tenor podríamos involucrar también a Georg Simmel, Michel Foucault y Edgar Morín, ya que en ellos se concentran las discusiones que permiten a la sociología se acerque a las nuevas problemáticas por un lado a la constitución por otro de los necesarios limites que como forma de saber plantea dentro de su basto programa teórico y ajustar los lentes de su propia mirada a la revisión de los diversos planteamientos teóricos en su interior los cuales conceptualmente petrifican la realidad y pretenden manipularla sin mas argumento que la pretendida objetividad cognoscitiva o la distancia con el objeto; esto pone de manifestó dos cuestiones: una que la sociología por si misma tiende a dar cuenta no solo del objeto, si no que así misma se construye como discurso y segundo que en ese proceso se juega la posibilidad de ser y trascender al discurso y al objeto mismo; es decir, que en esa sola presencia la sociología es capaz de trascender lo que ella misma pone de manifiesto por su carácter multi teórico y por que no solo es capaz de oponer a ella misma el saber , si no oponer el saber al objeto mismo del saber, entre la presencia y la trascendencia como posibilidad de conocimiento.
Por un lado ambos sociólogos son nuestros clásicos contemporáneos, la forma de un pensamiento que somete a la sociología a una constante revisión tanto de sus conceptos como de sus discusiones; bajo ese tenor podríamos involucrar también a Georg Simmel, Michel Foucault y Edgar Morín, ya que en ellos se concentran las discusiones que permiten a la sociología se acerque a las nuevas problemáticas por un lado a la constitución por otro de los necesarios limites que como forma de saber plantea dentro de su basto programa teórico y ajustar los lentes de su propia mirada a la revisión de los diversos planteamientos teóricos en su interior los cuales conceptualmente petrifican la realidad y pretenden manipularla sin mas argumento que la pretendida objetividad cognoscitiva o la distancia con el objeto; esto pone de manifestó dos cuestiones: una que la sociología por si misma tiende a dar cuenta no solo del objeto, si no que así misma se construye como discurso y segundo que en ese proceso se juega la posibilidad de ser y trascender al discurso y al objeto mismo; es decir, que en esa sola presencia la sociología es capaz de trascender lo que ella misma pone de manifiesto por su carácter multi teórico y por que no solo es capaz de oponer a ella misma el saber , si no oponer el saber al objeto mismo del saber, entre la presencia y la trascendencia como posibilidad de conocimiento.
Preguntarse
que es la sociología no alude a una moda intelectual o un planteamiento
intrascendente si no que tendría que ser
el elemento determinante del proceso de estructuración de toda teoría social;
implica reconocer los espacios donde esta se desarrolla a partir de los limites
y distanciamientos con otras áreas del saber sobre la sociedad, recordemos que no todo pensamiento sobre la
sociedad es sociología, y para ello es necesario tomar en cuenta aquellos
elementos mediante los cuales podemos ubicar la diversidad de procesos que
fundamentan la mirada científica.
La
sociología parte por definición de aquellas grandes rupturas del saber
ilustrado, principalmente la siempre compleja relación teoría y praxis, ya que
para mucha de la teoría sociológica el problema no reside solo en la función
pedagógica o en la función ética, si no se busca trascender mas allá del nivel volitivo del
sujeto y de la capacidad conciente sobre los procesos sociales estructurados,
para buena parte de la teoría sociológica el problema reside en la
estructuración de un saber que trascienda las estructuras de la psique, así
como las sociales mediante su reestructuración.
Actualmente
desde muchas perspectivas se debate una famosa crisis de y en la sociología,
desde nuestra perspectiva esta crisis responde a diversos factores los cuales
se encaminan a una necesidad de reafirmar al discurso sociológico frente a
otras formas de pensamiento social y pensamiento epistemológico, las cuales han
pretendido disputar el discurso y la construcción del objeto. De ahí la
necesidad de buscar en la sociología misma las respuestas a todas aquellas
interrogantes que hoy en día los discursos políticos, filosóficos y económicos
enarbolan como algo nuevo, si bien las problemáticas de la estructuración
social son complejas y presentan retos nuevos para el conocimiento, la sociología
ya había dado cuenta de ellas y de las formas en que se le podía abordar,
aclaro que con esto no se pretende decir que están ahí todas las respuestas, me
parece que no solo no es posible ni deseable, si no que es un cuerpo
epistemológico articulado que permite abordar la realidad de una determinada
manera, un dialogo constante entre el discurso y el objeto, entre lo que esta
ahí y lo que es posible.
De
esta manera la pretensión no es encerrarse en la sociología solamente, si no
acercarse a otras formas de saber si perder ni pretender quitarle a la
sociología todo aquello que ha formalizado y que hoy parece su talón de
Aquiles. Por ello al elucidar los
conceptos tanto de Bourdieu como de Elías pretendemos mostrar como la
sociología esta en permanente dialogo con otras formas de saber y como le es
posible enriquecer su corpus metodológico sin perder por ello su identidad.
Este
hecho no pasa desapercibido para Norbert Elías y Pierre Bourdieu, quienes
fundamentan los principios epistemológicos de sus teorías a partir de ubicar el
momento histórico de construcción teórica; para ambos sociólogos queda claro
que la ciencia se encuentra en un punto determinado por las condiciones
históricas de producción del saber. La sociología no es más que la articulación
de una mirada de una sociedad determinada o de una forma de mirada social
construida a partir de los mismos elementos de ruptura con los que se articula
el conocimiento de los objetos por conocer.
La
sociología de la sociología no se estructura como una simple mirada a un hecho
social más, si no que implica un doble movimiento al interior de la
estructuración teórica que tiende a fundamentar los conceptos o articulaciones
teóricas a partir de los mismos elementos sociales con los cuales se pretende
observar al objeto de estudio. Definiendo así por tanto a la teoría social como
el producto de la determinación social, tomando en cuenta que se estructura a
partir del mismo mundo social que pretende observar.
Para ambos
sociólogos, la conformación de un saber científico no se da de manera aislada,
si no es el producto de las representaciones de la experiencia humana socialmente
determinada, el producto de coacciones ejercidas entre los humanos sobre si
mismos; el saber de una época siempre implica el retorno del saber anterior,
pero no reductible a si mismo, solo se aprecia una distancia en cuanto a la
articulación conceptual, por tanto la sociología como saber es producto de las
determinaciones propias de la configuración de la conciencia de una sociedad,
así para Elías la sociología “...se ocupa de los problemas de la sociedad, por
tanto la teoría sociológica y la sociología misma tienen que ser procesos sociales observables,
para mediante ellos poder estructurar las condiciones desde las cuales se esta
haciendo ciencia. Desde Elías la sociología de la sociología no pretende
asignar estatutos de validez de determinadas teorías, si no antes observar los
procesos de estructuración en los cuales se dan los procesos de construcción de
conocimiento teórico sobre la realidad. Siguiendo esta misma pauta para
Bourdieu la sociología como ciencia es aplicable al mismo constructo
científico, es decir la sociología como objeto de la sociología permite “movilizar
en contra de la ciencia que se esta haciendo los logros de la ciencia que esta
ya hecha”[1], por tanto la
sociología nos libra de la sociología misma, es decir nos pone de manifiesto
las disputas por el hacerse del objeto de conocimiento en tanto, se articula
como campo disciplinario.
Para
ambos autores la sociología debe apreciarse como un juego de estrategias, de
intercambios, de crítica a la epistemología tradicional y contemporánea, lo
cual va a permitir definir los necesarios límites disciplinarios, bajo este
tenor se tiene que apostar por hacerse del objeto del saber que el saber mismo,
es decir lograr autonomía relativa de la sociología como proceso de
distanciamiento frente a otras formas de pensamiento, construyendo la propia
mirada epistemológica sobre el objeto y logrando con lo anterior la
profesionalización del saber científico a partir de la creación de cuerpos
académicos e instituciones educativas[2]. En este último
punto estaríamos entrando en lo que para Bourdieu representaría un campo
científico, el espacio social desde donde tienen lugar las disputas y los
avances del conocimiento científico.
Para
Bourdieu el campo científico es un campo de luchas como cualquier otro, pero
“en el las disposiciones criticas que suscita la competencia sólo pueden verse
satisfechas cuando logran movilizar los recursos científicos acumulados, cuanto
mas avanzada esta una ciencia, y tiene un logro colectivo importante mayor es
el capital científico que supone la participación en la lucha científica”[3], por tanto la
sociología como campo científico pone en apuesta todos los recursos a su
alcance a fin de establecer un programa que le sea propio para adquirir el
estatus de ciencia que determine el valor científico o su relevancia de los resultados
de las investigaciones, y retomando a
Elías este proceso tiende a representar le elemento por medio del cual se
construye un ethos, un Standard de lo que debe representar el estado del arte
de la disciplina.
El
presupuesto al cual se aspira a llegar reside en la capacidad de delinear al
objeto de estudio mediante el refinamiento de la mirada sobre la realidad; el
saber actual de las ciencias, no es el lo ultimo ni es la verdad ultima, como
menciona Elías nos encontramos en un estadio de suposiciones donde el saber que
tenemos es un progreso sobre el saber precientífico, nuestro saber esta acotado
por las limitantes de nuestro propio saber, es decir en la medida que la
ciencia responde como campo de lucha
según Bourdieu, responde a determinadas
posiciones ideológicas y a ciertas formas de representación de la forma de ser
del ser social, aun así el saber e superable en la medida que dentro del campo
los representantes de determinadas posiciones se ven enfrentados y
obligados aponer en juego las posiciones
mediante las cuales construyen los fundamentos teóricos “el construir el juego
como tal...como un espacio de posiciones objetivas que es causa ... de la
visión que pueden tener los ocupantes de cada posición sobre las demás
posiciones y sus ocupantes es obtener el medio de objetivar científicamente el
conjunto de las objetivaciones mas o menos brutalmente reduccionistas a las que se entregan los agentes mas o
menos metidos en su lucha, y de percibirlas como son, como estrategias
simbólicas dirigidas a imponer la verdad parcial de un grupo como la verdad de
las relaciones objetivas entre los grupos. Esta lucha o abjuración de creencias
es lo que permite la ruptura epistemológica y por tanto la aparición de nuevo
saberes que pugnan frente al saber dominante la lucha por hacerse del poder del
campo, sin romper con la dinámica del campo.
Para
Bourdieu y Elías en este proceso es necesario romper con las dicotomías que
fragmentan el saber e imposibilitan a la sociología hacerse de la totalidad del
pensamiento social, para Bourdieu en especifico es necesario objetivar la
objetivación, mediante la ruptura con las determinantes que imposibilitan salir
de la parcialidad y por ende de la falsedad bajo la cual se enuncia el juego
del campo científico. Desde la perspectiva de Elías la construcción objetiva
del objeto, no solo implica la perdida del sentido del objeto mismo, menciona
que no es la cosa en si lo que interesa, si no le modo de como es apropiada por
los grupos humanos insertos en la dinámica social. la ciencia se aprecia como
un conjunto de disposiciones duraderas y estructuradas a lo largo del tiempo
como producto del distanciamiento y ruptura altamente diferenciado con otras formas de saber que le preceden, es
decir la forma como se racionaliza cada vez mas el conocimiento y como surgen a
la vez nuevos modelos de pensamiento e instrumentos de lenguaje mas apropiados
para las nuevas circunstancias planteadas. A la vez que se crean grupos quienes
validan el conocimiento científico,”los grupos con pensamiento científico son
en principio, grupos que critican o rechazan las ideas colectivas dominantes en
una sociedad, aunque se apoyen en autoridades reconocidas a partir de investigaciones concretas y
sistemáticas, que esas ideas colectivas no se corresponden con los hechos
observables” [4], con ello Elías
nos plantea el papel que juega la articulación de comunidades científicas,
quienes estructuran el saber y definen al interior de la ciencia aquellos
elementos que les son comunes y que definen el saber científico distanciándolo
de aquel que no lo es.
En ese
sentido nos interesa destacar algunos conceptos y presupuestos a partir de algunos
elementos de Bourdieu y Elías los cuales se acercan teóricamente y posibilitan
un trabajo más amplio que permite fundamentar un programa innovador dentro de la
sociología.
Un
primer acercamiento que busque dilucidar las continuidades y desarrollos en el
pensamiento de Bourdieu a partir de la herencia intelectual plantea una primera
dificultad: ¿cómo delinear los criterios que orientaran los planteamientos a
desarrollar? En otras palabras ¿qué temas y bajo qué motivos se elegirán esos
temas y no otros? Estamos hablando de la justificación del tema de nuestro
interés y de que pueda presentar para la clase.
Se
puede hablar de los tratamientos teóricos que se encuentran presentes en la
obra de Bourdieu –temas afines- que aparecen en la obra de Elías y que cumplen
con un propósito explicativo similar; estos pueden ser explícitos o implícitos.
Si se trata de esto último, un esfuerzo intelectual que busque sacar a la luz
sus implicaciones resultara provechoso para trabajos ulteriores en torno al
pensamiento de ambos autores. Puede también, sacarse a la luz algunas de las
problemáticas epistemológicas presentes en la obra de ambos, señalando
semejanzas y diferencias, con el propósito de señalar los límites –aunque en
cuestiones teóricas éstos sean difusos- de la influencia de Elías sobre el
primero o, por últimos, de recuperar algunos planteamientos que éste desarrolla
y que no profundiza por no ser de su interés y/o por concentrarse en un
problema específico
En este
último caso podríamos hablar de la distinción forma/contenido que atraviesa la
obra de ambos autores, pero que se encuentra presente en su obra en coordenadas
distintas y horizontes explicativos dirigidos a cumplir un propósito
cognoscitivo distinto. Así, ésta distinción puede encontrarse en Elías en su
teoría del conocimiento al plantear los procesos mediante los cuales se moldean
las estructuras psíquicas de los individuos. Su correspondiente explícito en
ese aspecto de su obra es la distinción entre fantasía/realidad propia del
proceso civilizatorio de occidente.
En
Bourdieu ésta distinción tiene una semejanza importante en cuanto a su análisis
de la Distinción como fenómeno propio de la conceptualización de la realidad
social en tanto campos y de los procesos de diferenciación que surgen conforme
se incrementa su complejidad –su autonomía-.
El
análisis bourdeano trasciende la propuesta Eliasiana por la introducción de dos
nuevos elementos: el primero de ellos es el interés por lo que Bourdieu denominó
como violencia simbólica; en segundo lugar, al incorporar elementos que le
permiten dar cuenta de los procesos de dominación-diferenciación que se dan al
interior de los campos cuya génesis es la sociedad moderna. Se puede decir
someramente que el análisis a largo plazo de Elías en torno a la formación de
los monopolios de la violencia en las sociedades occidentales en su forma de
Estados.-Nacionales se da por supuesto en los análisis de Bourdieu en torno a
esta problemática: la violencia simbólica es una manifestación de la misma sólo
cuando es imposible ejercer la violencia física directa.
Si
bien en Elías el problema de la distinción es un problema que tiene que ver con
los fenómenos de sublimación que suponen las autocoacciones impuestas por el
incremento y profundización de las redes de interdependencia, en Bourdieu los
elementos psicológicos –psicoanalíticos- así como el fenómeno de la sublimación
ceden su lugar al fenómeno de la distinción y de las formas diferenciadas de
apreciación que resultan de la desigual distribución de los capitales.
Si
bien el habitus se constituye de elementos que motivan al actor estos ya no
importará el análisis de los mecanismos psicológicos que intervienen –como
sucedía con el cortesano que aceptaba las coacciones externas que imponía la
corte absolutista- sino por los elementos que se juegan en el campo y la
illusio –más social que psicológica- que genera y posibilita la aceptación de
las reglas del juego así como la naturalización de la arbitrariedad social.
Otro
punto a discutir en lo que respecta el trabajo a desarrollar es la
caracterización de ambas teoría. Es decir, si bien ambos se proponen trabajar
más allá de categorías dicotómicas, una de ellas la relacionada con la
distinción individuo/ sociedad, figuración y campo no son conceptos
equivalentes. El primero hace referencia a la existencia social recíproca, cuya
falta de rigurosidad y minuciosidad conceptual le permite integrar –o más bien
disolver- los niveles micro y macro permitiéndole aprehender no sólo formaciones
estructurales como lo representan los Estados-Nación sino también modelos de
integración tales como una familia nuclear tradicional.
El
concepto de campo –y su contraparte, el habitus- si bien buscan quebrar ésta
imagen dicotómica de la relación individuo/sociedad, el análisis de Bourdieu
centra el interés de ambos en las sociedades modernas, cuya característica
principal es la de tener campos constituidos históricamente; a pesar de apostar
por la genética de los campos/habitus, es indudable que su existencia se limita
sólo.
El
presente trabajo es una respuesta al reto intelectual que Bourdieu lanza cuando
equipara su obra frente a la de Elias como aparece la Sociología de Max Weber
frente al análisis de la sociedad capitalista hecha por Karl Marx. Si hablamos
de ellos como ‘nuestros clásicos contemporáneos’ es por que el aporte de ambos
representa un esfuerzo por superar la antinomia individuo-sociedad que desata
la concepción sistémica de Parsons.
Los
conceptos de figuración-habitus social[5] y campo-habitus
encarnan, en Elias y Bourdieu respectivamente, las contribuciones teóricas al
problema y cuyo ponto principal de encuentro es que individuo y sociedad (en
tanto instituciones) no son antagónicas entre sí; antes bien las dos resultan
ser manifestaciones de la realidad social. Otro punto de encuentro que se puede
encontrar en ambos autores es el interés por la génesis, para uno de la
figuración ( en largo plazo) , para otro del campo (en la distribución del
capital), como elemento fundamental del estudio sociológico que introduce la
problemática del tiempo y que rebate al historicismo o al existencialismo –v.
gr.- que pasan por alto el carácter estructurado de toda existencia social, la
lógica de su transformación, sus límites y sus posibilidades de cambio.
Rescatar
las contribuciones de ambos autores en lo que versa al problema de la
autonomía-heteronomía de la ciencia a partir de la Sociología de la ciencia que
cada uno desarrolla (Teoría científica de la ciencia para Elias y Sociología de
la Sociología para Bourdieu) tiene como propósito ofrecer un referente sobre el
cual problematizar las díadas conceptuales que ambos desarrollan ya que ellos
estructuran el análisis y diagnóstico del sub-campo de la Sociología.
En
otras palabras, sólo en una revisión de sus desarrollos a partir de sus propias
herramientas teóricas que se pueden aprehender las aportaciones éstas a la
comprensión de la realidad social. Sólo a partir de este ejercicio,
consideramos, es posible entender no sólo su diagnóstico, sino los problemas
que atienden así como la profundidad con la que estos son analizados.
La
Metateorización en sociología.
Para
términos prácticos, utilizaremos el término metaterización o metasociología en
un sentido específico, expuesto por Ritzer: como medio para una mejor
comprensión de la teoría ya que ésta contempla las relaciones de la práctica
científica consigo misma (interno intelectual) atendiendo las cuestiones
intelectuales o cognitivas; de la ciencia con su entorno social (interno social)
que atiende los procesos de socialización al interior de la ciencia mas que los
elementos cognitivos; a la relación de la sociología con otras disciplinas
(externo-intelectual) en la búsqueda de herramientas intelectuales que aporten
a la sociología en su análisis y su desarrollo teórico y en la influencia de
los factores sociales sobre la producción teórica (externo-social)[6].
La
sociología de la sociología es un tipo específico de metateorización que
permite a la Sociología conocer “cómo se constituyeron históricamente los
problemas, las herramientas, los métodos, los conceptos que se utilizan”[7]. La práctica
autónoma de un sub-campo científico como es la Sociología precisa de dicho
conocimiento; es en torno a esta necesidad que Elias y Bourdieu, desde marcos
teóricos y problemáticas distintas, desarrollan su análisis sociológico de la
sociología.
Norbert
Elias. La ciencia como proceso social, la sociología como ciencia relativamente
autónoma.
La
ciencia como proceso social. El desarrollo de una Teoría Sociológica de la
ciencia por parte de Elias, toma como punto de partida dos tradiciones
pensamiento dedicadas a estudiar el fenómeno del conocimiento humano. La
primera de ellas es la Filosofía de la ciencia, que postula un único método de
conocimiento. Tanto esta escisión entre el cómo se ven las cosas y como se
procede (que supone el problema del método) así como la imposibilidad que ha
tenido la Sociología de la ciencia de encontrar las características que la
distinguen del pensamiento no científico –sea precientífico o ideológico, serán
objetos de crítica de la perspectiva procesual que nuestro autor desarrolla.
Una de éstas críticas está dirigida
a la Filosofía de la ciencia, cuyo punto de partida es la distinción entre
forma y contenido del pensamiento, distinción que enuncia un sujeto
trascendente del conocimiento (poseedor nato de una razón autogenerada) y que
genera el problema central de toda filosofía de la ciencia: el problema del
método. La otra crítica la dirige a la Sociología clásica de la ciencia que se
ha limitado ha señalar en toda otra forma de conocimiento que no sea científica
su carácter ideológico o no científico, es decir, no ha trascendido el
ejercicio que sólo relaciona a un conjunto de ideas con sus condiciones
sociales de aparición.
La primera postula un absolutismo de
la razón; la segunda un relativismo del conocimiento. Y ambas evidencian sus
límites –así como su falsedad- en el
entendimiento del conocer humano, en tanto ambas omiten preguntarse por los
procesos que dieron lugar a una forma de pensamiento científico, basado en la
razón. Su falsedad, porque ninguna de las dos contribuye al progreso del
pensamiento científico, precisamente porque ninguna de ellas es capaz de
reconocer los elementos autónomos o heterónomos que rigen su práctica. Omiten
preguntar por si mismas, más específicamente la ciencia.
Ambas, al desconocer el carácter
procesual del conocimiento, y más específicamente del acto de conocer
científicamente, quedan encerradas en el problema dicotómico de identificar en
las formas de conocimiento su verdad o su falsedad. Son, para Elias, términos
estáticos que dificultan la aprensión del conocimiento científico como un
proceso –progresivo- en el que el fondo de conocimiento humano se va adecuando
a los hechos, permitiendo su control.
La influencia de Comte en la tarea
eliasiana de hacer una Teoría científica de la ciencia, un Sociología procesual
de la ciencia en general así como de la Sociología en particular, es el hecho
de que éste se pregunta por la relación entre
el conocimiento precientífico y el científico, problema que Elias
resuelve con la perspectiva procesual, viendo a la ciencia como parte de ese
proceso y no como la forma natural y definitiva del conocer humano, es decir,
concibiéndose así misma y a las otras formas de conocer como parte de un mismo proceso que las abarca
a todas. Otro aspecto que refleja la influencia de Comte en Elias es el hecho
de que aquel no puso en el centro de su interés al sujeto de conocimiento, sino
a las formas en que una sociedad conoce; es decir abandona el postulado del
sujeto trascendente, problema que Elias rescata y resuelve con su concepto de
figuración y con la importancia que toma el aprendizaje en su análisis de las
estructuras psíquicas y sociales.
Para Elias la ciencia, como otros
fenómenos de las sociedades humanas, es el resultado de figuraciones
específicas que constituyen individuos interdependientes en una etapa
específica del desarrollo social. En consecuencia, ésta será observada en
términos procesuales, como parte de un proceso histórico de largo plazo, como
resultado de la transformación de las estructuras sociales en una dirección en
la que la diferenciación e integración sociales se acentúan. Forma parte, pues,
de un proceso civilizatorio propio de occidente, cuya principal característica
psíquica es el distanciamiento que los individuos, motivados por la propia
figuración, toman frente a los fenómenos –naturales y sociales en menor medida-
que les rodean, es decir, de la aprehensión impersonal que tienen de los
mismos.
La
Sociología como disciplina relativamente autónoma. La aprehensión de la ciencia
como fenómeno enfocado en el largo plazo permite observar que tanto el
postulado de la filosofía de la ciencia, como el de la Sociología clásica no
dan cuenta de los procesos por los que se transita de un pensamiento a otro:
“la transición al pensamiento científico
depende del hecho de que un ámbito concebido como diversidad de acciones,
intenciones y objetivos de seres vivientes individualizados, sea reconocido a
partir de un determinado momento con un mayor distanciamiento como un ámbito de
conexión entre hechos relativamente
autónomo, autopropulsado e impersonal,
con características propias. Puede decirse que la condición para la transición
al pensamiento científico es que los hombres sean capaces de percibir en estos
términos una conexión específica de hechos [ …] el hecho de que los
instrumentos conceptuales de los que se sirven los hombres pierdan poco a poco
el carácter de conceptos de acción y adquieran, en cambio, progresivamente el
de conceptos de función. [8]”
La
separación entre forma y contenido de la filosofía clásica es en este sentido
indemostrable: ver las cosas como parte de un ámbito relativamente autónomo va
de la mano de cómo se tratan esas cosas. Las ciencias, entendidas como formas
de conocer que posibilitan el control de sus ámbitos objetos, y sus métodos,
sólo fueron posibles en dinámicas de figuraciones igualmente específicas:
“La
percepción cada vez más acusada de la autonomía relativa del ámbito objeto de
conocimiento como un contexto funcional de tipo específico es la premisa de las
dos operaciones características del procedimiento científico: de la elaboración
de teorías relativamente autónomas de conexión entre singularidades observables
y de la puesta en juego de observaciones sistematizadas como piedra de toque de
esas teorías”[9]
Y es
exactamente de lo que la tradición sociológica a la que critica Elias no da
cuenta. Es sólo en un proceso civilizatorio como el que recorre occidente donde
la forma de conocimiento científico emerge, en otras palabras, donde un grado
de distanciamiento específico de los individuos de esa época permea su relación
con la naturaleza y -en menor medida, ese es el reclamo y la apuesta de
Elias-con la sociedad:
“La autonomía relativa de la que se
habla aquí se refiere a tres aspectos diferentes pero totalmente
interdependientes de las ciencias. Se trata, primero, de la autonomía relativa
del ámbito objeto de una ciencia en el seno del universo total de las
conexiones de acontecimientos […] La segunda capa es la autonomía relativa de
la teoría científica respecto del ámbito objeto –tanto en relación a imágenes
ideales precientíficas de ese ámbito objeto que trabajen con los conceptos de
finalidad, sentido, intención, etc., como en relación con las teorías de otros
ámbitos objeto. La tercera capa, finalmente, es la autonomía relativa de una
ciencia determinada en el sentido institucional de la investigación y la
enseñanza académicas y la autonomía relativa de los grupos profesionales de la
ciencia”[10].
La forma de conocer –científica- va
de la mano de la forma en que se experimenta aquello que se conoce, y esta
–además- se aprende de la forma en que conoce una sociedad. Sólo es posible ver
en la ciencia el objeto pertinente de la Sociología cuando ella misma se
observa como parte de un proceso más ámplio en el que los momentos aislados
–relativizados en términos del historicismo por ejemplo- se concatenan en una
serie de transformaciones que siguen una dirección específica, cuando ella
misma se toma como objeto: sólo de esta forma el conocer científicamente no se
absolutiza, ya por postularse como la única forma de conocimiento, como hace la
filosofía de la ciencia, ya por ignorarse como parte de un proceso más amplio,
como hace la Sociología clásica..
El
pensar científicamente supone, como ya se cito más arriba, una relación
específica con sus objetos, distanciada, despersonalizada, que permite observar
un orden relativamente autónomo, capaz de aprehenderse mediante teorías que
ordenan dichas observaciones. El realismo sociológico por el que apuesta
Elias, que remite la valides –la
verdad?- de las formulaciones teóricas a los hechos observables -y que no es
otra cosa que el fundamento sobre el cual se erige su teoría de la
civilización- es, más que un positivismo chato como el que se le atribuye a
Comte[11], la enunciación
de un principio implícito que orienta a toda práctica científica, la
dilucidación de una parte de la práctica científica: su epistemología.
Aprehender
este principio es posible porque, comparada con otras formas de conocimiento,
anteriores a la científica en la línea delineada por su proceso, la ciencia se
conoce a sí misma conociendo cómo procede, qué la distingue de otras formas de
conocimiento; en palabras de Elias “Fue la comprensión de la autonomía relativa
del ámbito del objeto de la sociología lo que supuso el paso decisivo para la
constitución de la <<sociología>> como una ciencia relativamente
autónoma.”[12]
Una
ciencia autónoma, que conoce cómo es que conoce, es capaz de generar un
conocimiento sobre el mundo, en este caso social, que permita su control. Una
vez abandonado el absolutismo postulado por las tradiciones filosófica y
científica (al marginarse del análisis)
y que no busca conocimientos absolutos, que no mide sus logros en términos de
la dicotomía falso/verdadero sólo puede medir sus logros mediante el progreso
que se tiene sobre el mundo social:
… en
el trabajo científico, el criterio de valor de los resultados de la investigación,
sea en el plano empírico, en el teórico o en ambos al mismo tiempo, estriba en
el progreso que esos resultados de la investigación representen, medidos en
relación con el fondo social, pero sobre todo científico, de conocimientos[13]
Tomando en cuenta la crítica a la
escisión entre forma y contenido de la Filosofía de la ciencia, y considerando
la construcción epistemológica sobre la que descansa la cientificidad de teoría
de la civilización es que cobra sentido la crítica a la escisión entre teoría y
método que no es sino una manifestación de aquella. Dice Elias que “la
concordancia cada vez mayor de dichos símbolos con los hechos reales
simbolizados por ellos, son un ejemplo de lo que se entiende como progreso”[14].
Para Elias la principal dificultad
de práctica científica es que:
“la adquisición de cada vez más
conocimiento de detalles comprobables, en este caso quizá sirva no como el
único pero en todo caso como uno de los principales soportes de la pretensión
de cientificidad […] La formación secular de mitos aquí consiste en que […] la
fiabilidad de la consecución de conocimientos sobre detalles, sea en la forma
del cuidadoso estudio de documentos históricos o bien en la de cuidadosas
mediciones estadísticas, se considera legitimación suficiente de la
cientificidad del procedimiento de uno mismo. Sin la interdependencia
permanente entre el desarrollo de conocimientos, de detalles y modelos que son
resúmenes de empiria y teoría, de análisis y de síntesis, la consecución del
conocimiento de los detalles […] con mucha frecuencia resulta engañosa y
científicamente irrelevante”[15]
Ahora bien, la autonomía del
conocimiento científico no sólo descansa en el acaecimiento de los tres
procesos que Elias señala, cuya manifestación más clara es la institucionalización
académica del ámbito de conocimiento como disciplina. Hasta este momento sólo
se ha señalado el proceso mediante el cual emerge una forma de pensamiento
científico específico: el sociológico. Sin embargo, no es suficiente que ello
acontezca: una parte de la dificultad en hace ciencia descansa en la presencia
de credos políticos en las formulaciones teóricas y ello porque no opera el
distanciamiento que exige la observación de los hechos. Se han señalado sólo
los elementos ‘externos’.
Ya constituida como disciplina
académica la Sociología se ve enfrentada ahora a las luchas que se suceden a su
interior por el poder y status que ofrece el mismo reconocimiento académico que
posibilita su ejercicio; la escisión entre sociología e historia, así como la
situación marginal de la teoría de los procesos[16] tal como la expone Elias es un claro
ejemplo de ello:
“La historia y la sociología hoy en
día son tratadas como materias académicas separadas. Sus representantes buscan,
en consecuencia, conseguir y conservar la mayor independencia posible para su
área y, por medio de esto, para ellos mismos. Vigilan celosamente su autonomía.
Cada sección tiene su galería de los padres de la disciplina; cada cual, sus
propias convenciones y sus propios criterios de enseñanza y de investigación
[…] Pero uniformes o no, cada una de las dos disciplinas tiene su propio
establishment o tiene dos o más establishments compitiendo entre ellos. Sus
respectivos representantes elaboran modelos de procedimiento y de la elección
temática en la investigación y en la enseñanza y ejercen una considerable
influencia sobre los cupos, y tienen un considerable control sobre las revistas
especializadas y con ello sobre la selección de las contribuciones”[17]
La especialización, como resultado
de una creciente diferenciación e integración resulta benéfica para la ciencia
siempre y cuando ésta responda al carácter relativamente autónomo del ámbito
objeto o se reconozca como parte de un fenómeno más complejo; la
pseudoespecialización en este sentido es el resultado de las luchas por una
mayor autonomía –que en términos figuracionales supone una mayor cuota de
poder:
La especialización científica y
técnica que en nuestros días crece tan velozmente tiene, no obstante sus
ventajas, evidentes desventajas, para los hombres afectados por ella […] la
creciente especialización y la división de funciones refuerzan la dependencia
de cada grupo de especialistas con respecto a otros de tales grupos […] muy
especialmente en el caso de grupos de científicos altamente individualizados y
de grupos de académicos en general, el deseo de independencia profesional se
antepone decididamente al reconocimiento de la interdependencia con otros
grupos. La formación de lenguajes técnicos muy desarrollados, que es particularmente
frecuente, supera con creces las necesidades reales de la especialización misma
y es uno de los numerosos ejemplos del
invisible fortín con el cual se rodean entre otros grupos los de los
especialistas académicos.[18]
Y más
adelante señala que:
“la
realización de una cooperación efectiva por lo general se frustra hasta el
presente debido al incansable trabajo de la reciente cantidad de grupos de
especialistas para reforzar los muros de su propio fortín, a través de la
formulación de sus propios métodos de investigación y de teorías particulares
para las áreas de su interés específico, por ejemplo, o generando lenguajes
igualmente especializados que sirven de símbolos de la propia autonomía
profesional”[19]
Esta
es, entonces, una lucha que se da al interior de la propia disciplina –que sólo
se da cuando se ha constituido cono disciplina autónoma- entre pares, entre
científicos, por las oportunidades de poder que ofrece la academia –autonomía,
status- pero también por las oportunidades de poder existentes fuera del ámbito
académico:
“La
autoimagen de los sociólogos como representantes de una ciencia referida en
primera instancia al presente y el correspondiente estrechamiento de su
horizonte de conocimiento son bastante recientes. Esta tendencia se explica,
por un lado, por la creciente cercanía de las investigaciones sociológicas con
la práctica, es decir, en relación con el aumento del número de empresas
administrativas y de otros tipos de planeación para las cuales se requieren
investigaciones sociológicas”[20]
No es
sólo la ‘introducción’ de elementos heterónomos en la práctica científica, sino
también la función social de la ciencia que, como se ve en éste párrafo,
establece una relación específica con el aspecto heterónomo de su práctica.
Ello tiene como consecuencia de que, parafraseando a Bourdieu, la ciencia
plantee sus propios límites de verdad a partir de la función que cumple.
El
diagnóstico de Elías respecto a la práctica científica es amplio. Por una
parte, al señalar las características del pensamiento científico –estar
sustentado en los hechos- encuentra los criterios para delimitar un pensamiento
autónomo, despejado de todo criterio ‘mítico’; por otra, porque al identificar
un espacio autónomo, puede ver en éste, que la búsqueda de la verdad no está
regida por la fuerza intrínseca de la misma [Bourdieu] sino la búsqueda de una
autonomía al interior del propio ámbito científico o al exterior, en fuerzas
sociales heterónomas.
De
esta forma, la búsqueda de una autonomía social supone un enfrentamiento de
ésta contra toda forma de conocimiento que contravenga los principios de su
práctica, sean estos exteriores o interiores a su ámbito, sean estos
reconocidos o desconocidos; de esta forma Elías establece que
“las
ciencias se configuran a través de la lucha de grupos singularizados contra
sistemas de ideas reconocidos y precientíficos que son reconocidas por otros
grupos, habitualmente mucho más poderosos, como evidentes. Los grupos con
pensamiento científico son en principio, grupos que critican o rechazan las
ideas colectivas dominantes en una sociedad, aunque se apoyen en autoridades
reconocidas, porque han comprobado, a partir de investigaciones concretas y
sistemáticas, que esas ideas colectivas no se corresponden con los hechos
observables. Los científicos, con otras palabras, son cazadores de mitos”[21].
Pierre
Bourdieu. La ciencia como campo, la historia y la ciencia social de la ciencia
social.
El
problema principal para elaborar una Sociología científica radica en el aspecto
de la reflexividad de la ciencia, en el esfuerzo por conocer cómo conoce. Se da
por supuesto que al hablar de una Sociología científica se esta postulando la
posibilidad de llegar a conocer el objeto de la ciencia de forma autónoma,
emancipada de las determinaciones dentro de las cuales tiene origen, así como
de formular una verdad científica, verdad definida por las condiciones sociales
en las que tiene lugar.
De
esta forma, la historia de la ciencia social y el análisis de la práctica
científica en tanto campo representan las condiciones de posibilidad de la
reflexividad, de un pensar cómo piensa, en este caso, la sociología. La ciencia
social como objeto de sí misma supone una ruptura epistemológica primera: decir
que “el universo de la ciencia es un campo social como cualquier otro” supone aprehender la como un campo de luchas,
en el que se tienen intereses y apuestas específicas y en el que se disputa el
monopolio de la competencia científica. La ciencia es, entonces, un fenómeno
social, susceptible de estudio y sujeto a las mismas invariables que define a
todo campo, incluyendo la dominación.
No
hay, pues, ciencia, sino definiciones de la ciencia que surgen de las disputas
por el monopolio de su definición legítima –de la competencia científica- y las
herramientas, métodos, teorías, conceptos, son la manifestación de esas luchas
que no son únicamente epistemológicas, sino sociales:
“El
campo científico es un microcosmo social parcialmente autónomo con relación a
las necesidades del macrocosmos en el cual está englobado. En un sentido, un
mundo social como los otros [ …] pero, a pesar de lo que digan los defensores
del “programa fuerte” en sociología de la ciencia, es también un mundo aparte,
dotado de sus leyes propias de funcionamiento”
La
cientificidad de los productos del campo científico, radica en las
características de este microcosmos ya que la autonomía no es entendida como la
neutralidad del conocimiento –obtenida por neutralidad investigativa- o la
neutralidad frente a los intereses heterónomos :
“El rigor
de los productos científico depende fundamentalmente del rigor de las
coacciones sociales específicas que rigen su producción; o, más precisamente,
del grado en el cual las reglas o regularidades que gobiernan el microcosmo
científico y que determinan las condiciones en las cuales las construcciones
científicas son producidas, comunicadas, discutidas o criticadas, son
independientes con relación al mundo social, a sus demandas, a sus expectativas
o a sus exigencias”
Y no
puede ser entendida en términos de neutralidad por el hecho de que
“El
campo científico como sistema de las relaciones objetivas entre las posiciones
adquiridas (en las luchas anteriores) es el lugar (es decir, el espacio de
juego) de una lucha de concurrencia, que tiene por apuesta específica el
monopolio de la autoridad científica inseparablemente definida como capacidad
técnica y como poder social, o, si se prefiere, el monopolio de la competencia
científica”
Una
Sociología científica sólo es posible a condición de que se tenga presente que
los productos de ésta son el resultado de estrategias pasadas que se objetivan
–en métodos v. gr.- y, en este sentido, de tomas de posición que ignoran que su
práctica está determinada por estas luchas y relaciones de dominación que ,
legitimadas, se toman como el acatamiento de reglas.
La
función de la historia tiene como propósito recordar la génesis de los
problemas y herramientas de la disciplina:
“La
historia de las ciencias sociales no es una especialidad entre otras. Es el
instrumento privilegiado de la reflexividad crítica […] “Sólo la anamnesis que
permite el trabajo histórico puede liberar de la amnesia de la génesis, que
implica, casi inevitablemente, la relación rutinaria con la herencia,
convertida, en lo esencial, en doxa disciplinaria; solamente ella está en
condiciones de proporcionar a cada investigador los medios para comprender sus
posturas teóricas más fundamentales […] Es el instrumento más indispensable y
más despiadado, para una crítica de las pasiones y de los intereses que pueden
ocultarse bajo las apariencias irreprochables de la metodología más rigurosa.”
La
historia del campo, como resultado de las transformaciones de la estructura del
capital y que, objetivado e incorporado orienta las prácticas y las estrategias
de los involucrados es una de las primeras determinantes que dificultan la
elaboración de una Sociología científica: el desconocimiento de la práctica, de
las disputas pasadas que devienen el principio de sus prácticas –o, cómo dice
Bourdieu, de sus aberraciones teóricas- implica el desconocimiento de los
límites de su práctica y, en éste sentido, de su verdad. El desconocimiento de
las condiciones históricas de los productos deviene en este sentido, en
ideología : porque se desconoce que
son parte de una lucha por dicho monopolio, su práctica inconsciente legitima
una dominación simbólica, un orden gnoseológico que conviene a los detentadores
de la definición científica de la ciencia, que resuelve sólo los problemas que
plantean ellos. La creación de verdad científica es parcial y en consecuencia,
antagónica.
El
entendimiento de la ciencia como campo, por otra parte, apunta a conocer la
propia práctica en las luchas presentes del campo, de una lucha científica. La
objetivación del rival sólo trae como resultados verdades parciales,
objetivaciones que omiten objetivar desde donde objetivan; la visión parcial de
una práctica que se inserta dentro de un
campo es incapaz de asir la serie de determinantes que pesan sobre su práctica:
“El
tipo de ciencia social que se puede hacer depende de la relación que se tenga
con el mundo social y, por tanto, de la posición que se ocupa en el mundo […]
esta relación con el mundo se traduce en la función que el investigador le
asigna consciente o inconscientemente a su práctica y que orienta sus
estrategias de investigación […] Uno puede tener como objetivo comprender el
mundo social, en el sentido de comprender por comprender. Uno puede, por el
contrario, buscar técnicas que permitan manipularlo, poniendo así la sociología
al servicio de la gestión del orden establecido […] esta ciencia encuentra sus
límites en sus funciones prácticas: ya se trate de la de los ingenieros
sociales o de la de los dirigentes económicos, jamás se llegará a un
cuestionamiento radical”
La
única manera de emancipar y liberar del relativismo a una Sociología científica
es precisamente conocer las determinantes sociales que limitan la práctica
científica: tanto las relacionadas con la posición que se ocupa en la
estructura del campo a partir de la distribución del capital específico
–cultural, científico- como las relacionadas con la doxa, inseparable de la
estructura del campo que es resultado de luchas pasadas y que, en tanto
ortodoxia, busca conservarla.
El
análisis de las posiciones en el campo escapa del relativismo de toda
Sociología del conocimiento que omite objetivar sus prácticas; para Bourdieu es
fundamental
“sustituir
la cuestión del punto de vista privilegiado por la cuestión del control
específico de la relación al objeto de la ciencia, que constituye, en mi
opinión, una de las condiciones fundamentales de a construcción de un verdadero
objeto de ciencia. [La cuestión fundamenta es ] la relación objetiva entre las
características sociales pertinentes del sociólogo y las características sociales
de este objeto. Los objetos de la ciencia social y la manera de tratarlos
mantienen siempre una relación inteligible con el investigador definido
sociológicamente, es decir, definido por un determinado origen social, una
determinada posición en la universidad, una determinada disciplina, etc.”
Teniendo
en cuenta esta relación objetiva entre el investigador, su objeto y la función
que atribuye a su práctica –que se relaciona indudablemente con su origen
social pero también con su posición en el campo de poder- es que se supera la
división entre los análisis internos y externos, que priorizan,
respectivamente, la cuestión epistemológica y las condiciones sociales de
producción del conocimiento.
El
interés en conocer, determinado por la posición en el campo dominante y por la
función que le es atribuida a la ciencia, dominadas por las coerciones
–concientes o inconscientes- que orientan su práctica, como se cito más arriba,
pueden emanciparse abriéndose así la posibilidad e comprender por comprender.
La comprensión ‘pura’, como la entiende
Bourdieu no supone un universo científico libre de toda determinación social
–como tampoco su opuesto: una práctica que responde a las demandas del
exterior-: que la Sociología oscile entre un universo ‘puro’ de la ciencia –que
se define por no estudiar cosas interesantes- y un
Ello ubica y delimita la configuración de
cuerpos científicos como productores de saber, pero también como productores de
problemáticas especificas que refuerzan al campo en la medida que estructuran
los saberes puestos en juego y permitiendo nuevas formas conocimiento (sub
campos) y nuevos sujetos de conocimiento(habitus). Este proceso permite la
relativa autonomía del campo sociológico frente a sus congéneres del
pensamiento social, la autonomía se alcanza en la medida que el saber se
diferencia y pone en juego el capital simbólico acumulad, mas no por la demanda
del saber por parte del mundo social “ la autonomía relativa del campo de producción científico y los intereses
específicos que en el se generan pueden autorizar y favorecer la aparición de una oferta de productos científicos, es
decir; por lo general, de criticas, que procede de cualquier tipo de demanda”[22],
por tanto el conocimiento no es una entidad metafísica, pese a que no resuelve
problemáticas si no las construye, permite ejercer la critica a la vez que
produce saber, la vez que se ve obligada
a mover todo el saber en la medida que tienen mas capital para poder mantener
su autonomía y su importancia dentro del campo y del monopolio de la verdad.
COLOFON:
algunos acercamientos conceptuales.
Para Norbert Elías la importancia de analizar
los procesos de larga duración, los cuales constituyen la estructura de lo
social es determinante para que podamos acercarnos a lo social, teniendo en
cuenta que la historia y la estructuración social son solo comprensibles en el
proceso constante de su transformación. Por otra parte, para Pierre Bourdieu,
lo social encarnado en las prácticas y procesos sociales están
multideterminados, sólo pueden ser explicados a partir de un análisis que
vincule elementos económicos y culturales simultáneamente
El
proceso civilizatorio presupondrá la figuración de muchas posicionalidades que
a lo largo del tiempo, pero no de manera lineal se configuran como una elección
civilizatoria a la manera de Fernand Braudel, parar referirse a la
sistematización de la producción y consumo, así de esta manera Elías nos
menciona que la evolución es un vector que posiciona a un conjunto de
humanidades en relación con las demás. Por su parte Bourdieu nos habla de un
sentido práctico; lo social desde la perspectiva bourdeana, se configura tanto
en las estructuras objetivas, las cuales son independientes de la conciencia y
de la voluntad de los agentes individuales o grupales, y por otro lado las
estructuras subjetivas, esquemas de percepción, de pensamiento y de acción, lo
que constituye la subjetividad. Las estructuras objetivas poseen la capacidad
de orientar y coaccionar las prácticas sociales y las representaciones que de
las mismas se representan los individuos o agentes sociales.
Los
procesos de larga duración presuponen la universalidad y la trascendencia lo
que permite direccionar la conciencia de todo un universo de significados y
simbolismos que dan cuerpo a lo social; hay que señalar que para Elías estos
procesos permiten la transformación en la estructura social, permeado por los
cambios en la diferenciación en la integración social. El sentido práctico
representa el proceso de construcción de símbolos y practicas simbólicas, el
lugar desde donde se producen el orden simbólico y los procesos que configuran
las antinomias que configuran lo social; Bourdieu menciona que esta también ha
sido la historia de la ciencia, la historia de como se han ido normalizando las
prácticas sociales a través del conocimiento. Dentro de la sociología bourdeana
para entender la dinámica social, es necesario comprender el campo como el
lugar en el que se juegan las posiciones relativas que ocupan los diversos
conglomerados. grupos y clases, así mismo se configuran las relaciones que
entre ellos se establecen,”los campos se presentan para la aprehensión
sincrónica como espacios estructurados de posiciones (o de puestos) cuyas
propiedades dependen de su posición en dichos espacios”[23] los campos se aproximan mediante las
estrategias unificadas de cada clase ello nos permite ver como se estructura la
subjetividad o lo que Bourdieu denominaría el habitus, es decir nuestras
disposiciones duraderas que determinan nuestra forma de ser y estar en el
mundo, el campo es también un juego de estrategia. De acción y reacción, que no
solo dispone a un grupo hacia una dirección si no que también posibilita una
serie de estrategias para su manutención, “un campo se define, entre otras
formas, definiendo aquello que esta en juego y los intereses específicos, que
son irreductibles a lo que se encuentra en juego en otros campos o a sus
intereses propios (...) y que no percibirá alguien que no haya sido construido
para entrar en ese campo (...).[24] En ese sentido
resalta importancia las distinciones que posibilitan la entrada o la exclusión
a un determinado tipo de campo.
El
concepto de civilización para Elías, representa la conciencia de occidente el
proceso donde adquiere identidad de lo que es, lo que le permite verse a si
misma y distanciarse de aquellas sociedades a las cuales ha superado, que se
asemejan a ella o que ha absorbido, pero con las cuales ya no comparte una
direccionalidad, es decir se separan en cuanto a la sistematización de los
procesos que aglutinan el cuerpo social. Elías presenta una efectiva transformación
de las maneras, costumbres y hábitos del hombre medieval y que configura lo que
hoy podemos denominar la modernidad. El concepto civilización comenta Elías se
a utilizado tanto como una ideología, como una forma de distinción, siempre
encumbrado como una tecnología de poder (en términos de Foucault), mediante la
cual se instrumenta todo un orden del discurso (foucault), en el cual se van a
verter todos los procesos que posibilitan o excluyen al discurso. Para Elías
esto es lo que permite entender como se imbrican individuo y sociedad, ya que
para la sociología estos dos conceptos han estado separados, se analizan como
exterior uno del otro, empero en la sociología eliasiana, “individuo y sociedad
son términos que se refieren a dos aspectos diversos, pero indisolubles para
cada ser humano”[25] esto hace
posible las colectividades humanas, como procesos altamente diferenciados lo
que permite grados de individuación y un
equilibrio entre el yo y el nosotros, como redes de interdependencia que dan
cuerpo al entretejido humano para permitirnos ser lo que somos.
En ese
sentido va a plantear la alta necesidad del humano por el cambio constante, lo
que permite hacer que la historia sea posible y que cada sujeto sea un ser
único capaz de diferenciarse con el otro (naturaleza) para integrar en
diferentes planos tanto el aprendizaje del cambio como las pulsiones y poder
así entonces crear la historia propia. Esto nos lleva a problematizar el
concepto de naturaleza humana, ya que como bien señala Elías, el concepto hace
una distancia enorme entre lo humano y las demás especies, ya que según él,
hablar de especies es hablar de inmutabilidad, lo cual choca con el constante
cambio que opera en el humano, en ese sentido va a mencionar la diferencia que
caracteriza a las sociedades humanas, las sociedades de otras especies solo se
transforman al transformarse su estructura biológica, lo que Darwin nos aporto
como selección natural, encumbrado bajo el concepto clásico de evolución;
mientras que las sociedades humanas pueden transformarse sin la necesidad de un
cambio biológico.
El ser
humano desde la óptica eliasiana es una personalidad abierta, como figuración o
serie de pronombres los cuales “representan la serie más elemental de
coordenadas que se pueden aplicar a todos los grupos humanos a todas las
sociedades. Todos los hombres se agrupan entre sí en sus comunicaciones
directas e indirectas como hombres que dicen respecto de si mismos”[26], esta serie de
figuraciones son las que permiten la trascendencia en eso procesos de larga
duración, el lenguaje se estructura como un plano de integración abierto,
mediante el cual se estructura todo el yo en un nosotros.
Bourdieu
por su parte nos va a mencionar los modos como esa personalidad se configura a
partir de la adquisición y estructuración de un habitus mediante la apropiación
del capital cultural, el cual puede existir en estado incorporado, es decir
bajo la forma de disposiciones duraderas del organismo; en estado objetivado,
bajo la forma de bienes culturales, y en estado institucionalizado. El estado
incorporado se encuentra en la disposición del habitus adquirido en lo familiar
y en los valores tempranos de la cultura a la que se pertenece, se aprecia como
una propiedad innata. El capital cultural objetivado tiene otra lógica de
transmisión, puede ser transmitido en su materialidad, desde el punto de vista
jurídico, en forma instantánea, herencia, donación, o puede ser apropiado por
capital económico. Lo particular de este capital es que su apropiación material
no implica la apropiación de las predisposiciones que actúan como condiciones
de su apropiación específica. Los bienes culturales suponen el capital
económico para su apropiación material y el capital cultural incorporado para
su apropiación simbólica. El capital cultural institucionalizado confiere a su
portador un valor convencional, constante y garantizado jurídicamente; tiene
una autonomía relativa con relación a su portador y aún con relación al capital
cultural que efectivamente posee en un momento determinado, como ejemplo
Bourdieu cita el titulo escolar como sistema económico de intercambio y
homologación
La
realidad social se aprecia por tanto como un proceso entre el azar y una red de
conexiones sistemáticas ordenadas; la dinámica a largo plazo del cuerpo social,
es susceptible de reconstruirse a partir de procesos no esquemáticos ni en
línea recta, por ello Elías hace un somero balance de los conceptos evolución y
progreso, desmitificándolos de toda noción ideológica de poder; es conocido
como a lo largo de la historia de la sociología estos términos han sido
ignorados o pasados por alto ya sea por la posición político ideológica o por
que simplemente son conceptos que producen terror y pudiesen fundamentar una
determinada posición como el fascismo o el nazismo; más allá de ese miedo.
Elías demuestra como esos conceptos han sido travestidos por otros más rígidos
y que hoy en día son un lastre para la sociología, tales como el trinomio
acción, sistema y sociedad, donde se fundamenta un tipo de sociología que trata
sobre un cuerpo en aparente equilibrio, olvidando los mecanismos que dan cuerpo
la sociedad, además podríamos mencionar, son esos mismos conceptos que
pretenden desmitificar los procesos que critica, empero terminan volviéndose a
partir de sus presupuestos objetos rituales de una mitificación mas fuerte ya
se por la objetividad o por las urgencias del conocimiento..
En ese
sentido recobra importancia el concepto de capital cultural y de como también la historia y los avances
dentro de los campos estructuran una voluntad de verdad, una lógica practica
que es racional la cual estructura al conocimiento en condiciones económicas
especificas, esto es un sentido práctico como concepto de racionalidad en
Bourdieu. El capital se entiende como la disposición de bienes acumulados que
se producen, se distribuyen, se consumen, se invierten, se pierden.
Históricamente pueden surgir nuevas especies de bienes que sean valorados y
reconocidos socialmente y que, por lo tanto, den origen a un capital específico
y a un nuevo campo de lucha. En este sentido Bourdieu, va a plantear la
necesidad de ubicar las transformaciones históricas que determinan la
configuración del campo y el habitus. A su manera también describe un proceso
civilizatorio, una conformación de estructuras a lo largo del tiempo que
transforman las relaciones entre los humanos y que son procesos que aun están
presentes, de acuerdo con Elías.
Elías
va a bosquejar que el proceso de civilización “supone una transformación del
comportamiento y la sensibilidad humana en una dirección determinada”[27] en el se van a transformar todas las pautas
de comportamiento, costumbre, hábitos y emociones del hombre medieval, lo cual
no va a ser producto de una racionalización creciente, si no de una
planificación, refinamiento y represión de los sentimientos y de las pautas de
comportamiento. Reviste importancia en el civilizatorio descrito por Elías es
la transformación de la agresividad y su contención, a la par que el poder y el
uso de la violencia va siendo concentrado monopolicamente por el Estado, la
cada vez mayor complejidad de las relaciones sociales va exigiendo una
modelación progresiva del comportamiento. Se busca planificar la red de
interrelaciones para su uso planificado, por ello reviste importancia las
pautas de aprendizaje para su orientación a nivel Psíquico, por ello se educa y
se distancia al adulto del niño, la imagen que el individuo tiene del individuo
se hace más matizada, más libre de emociones momentáneas, es decir, se
psicologiza y se racionaliza, a eso le llama proceso Psicogenético, las
estructuras mentales que se van produciendo por el constante modelaje de la
vida a través de configurar la auto coacción y las sensaciones de agrado, desagrado,
afectividad y vergüenza. En ese mismo tenor el monopolio del estado sobre la
violencia posibilita también que el miedo externo a la conducta ajena se
convierta en miedo a las consecuencias de la relación social, a la pérdida de
prestigio y poder, o a la incapacidad de mostrar un comportamiento propio de
acuerdo con lo que cada situación concreta exige.
Lo
psicogenético alude a los procesos mediante los cuales se van estructurando las
pautas sociales, en ese sentido cuando hablamos de proceso civilizatorio y
evolución hablamos de estructuras presentes en los universales de la sociedad
humana, Elías nos ha mostrado a lo largo del proceso de la civilización, que
las cadenas del desarrollo histórico, solo se puede apreciar como procesos e
diferenciación e integración crecientes de las relaciones interhumanas, las
cuales tienen que ver también con procesos de conciencia con el entorno, con
otras sociedades o grupos humanos del planeta. En ese mismo sentido Bourdieu va
a configura el concepto de Habitus y lo va a tratar como los procesos de
reproducción social de las estructuras objetivas y analizar cómo, mediante el
trabajo de inculcación y de apropiación, estos niveles estructurales penetran
en los agentes individuales y toman la forma de disposiciones duraderas.
En el
articula como el puente entre lo individual y lo social, la estructura que
configura la subjetividad y las estructuras objetivas que configuran el
ambiente, es decir las condiciones materiales de existencia. Las cuales
atraviesan los cuerpos, nombrándolos y dotándolos de historia, no como
determinismo, si no como construcción a lo largo del tiempo. Como sistema de
disposición Bourdieu, menciona que el
habitus moldea nuestra manera de percibir, de actuar, interiorizadas e
incorporadas por los individuos a lo largo de su historia, el habitus se
manifiesta por el sentido práctico, es decir, por la aptitud para moverse
y orientarse en la situación en la que se está implicado y esto sin recurrir a
la reflexión consciente, gracias a las disposiciones adquiridas que funcionan
como automatismos, “Los habitus se definen como sistemas de disposiciones
duraderas, estructuras estructuradas predispuestas para funcionar como
estructuras estructurantes.,”[28]construcción de
prácticas estructurantes y estructuradas en el correr del tiempo.
Este
proceso alude a lo que Foucault denominaría la sociedad disciplinaría, Elías
por otro camino y Bourdieu retomándolo, nos muestra como con la constitución
del Estado y los campos no solo se exigen la enunciación del comportamiento, la
auto coacción y la vigilancia permanente, si no su materialización explícita,
es decir, en la larga construcción del Estado, como señala la violencia y el
poder son instrumentos a los que se van renunciando para la sobre vivencia, el
refinamiento de los instintos como represión para la subsistencia y para la
modelación de un modo de vida diferenciado. Se transforma la sensibilidad,
diríamos el ser social comienza a conocer para transformar, la cultura surge
así como la materialidad expresa de lo que es la visión construida en ese largo
proceso, entre la renuncia a lo que se es y la posibilidad de ser. Elías sería
el primero en señalar el como se estructura el proceso y Bourdieu como se hace
posible.
Las
teorías propuestas por Elías y Bourdieu tienen la singularidad de ser
narradores que le hablan al pasado, no en el afán de corregirlo, si no de demostrar
como aun somos parte de esos procesos, ya que tanto la evolución como el
progreso, el capital simbólico, el habitus y la estructuración del campo siguen
presentes, tanto en nuestros refinamientos, como en la renuncia expresa que
hacen que lo social se articule, se mueva y se transforme en una dirección o en
otra. Sin duda serían muchos más los
caminos que acercarían a Bourdieu y Elías, empero como diría el viejo Jenofonte
“Por mi parte hasta aquí mi labor. De lo que venga ahora, en cualquier cosa que
se ocupe otro” y esperemos seamos más en lo sucesivo.
[2] Cfr Elías Norbert
[3] SOCIOLOGÍA Y CULTURA Op Cit, pp63.
[4] Elías Norbert, SOCIOLOGIA FUNDAMENTAL, Gedisa, Barcelona 1999, pp62
[5] “algunos autores como Jonathan
Fletcher han explicado cómo la noción del desarrollo de la civilización en
Elias está relacionada con el concepto de habitus […] El habitus
social se expresa en los códigos de conducta y de sentimientos
individuales, cuyos patrones sociales se transforman con el cambio de las
generaciones y denotan las disposiciones compartidas por la mayoría de
los miembros de una sociedad. Los habitus individuales se refieren a las
disposiciones emocionales y de conducta específicos de una persona” en Gina
Zabludovsky, “Por una psicología sociohistórica: Norbert Elias y las críticas a
las teorías de la racionalidad y la acción social” en Sociológica.
Perspectivas contemporáneas en la teoría social, año 14, número 40,
mayo-agosto de 1999, Págs. 169-170.
[7] Pierre Bourdieu, “Por una sociología
de los sociólogos” en Cuestiones de sociología , Pág. 81.
[8] Ibíd. Pág. 67. Cursivas
[9] Ibidem.
[10] Ibíd. Pág. 71.
[11] Injustificado desde el punto de vista
que Elias toma para rescatarlo.
[12] Norbert Elias, “Capítulo primero.
Sociología: el planteamiento de Comte”, Pág. 52.
[13] Norbert Elias “la sociología como cazadora de mitos” en Sociología
fundamental” Pág. 62.
[14] Norbert Elias “Hacia una teoría de los procesos sociales” en La
civilización de los padres y otros ensayos, Pág. 152
[15] Ibíd. Pág. 166
[16] De hecho, el artículo “Hacia una teoría de los procesos sociales”
busca posicionar su teoría dentro del campo de la sociología,
enfrentándose directamente a la escuela parsoniana. Véase también las críticas
que hace a los neomarxistas y parsonianos en su artículo “El atrincheramiento
de los sociólogos en el presente” Cfr. Norbert Elias en op. cit.
[17] Norbert Elias “Hacia una teoría de los procesos sociales” Pág. 157.
Cursivas
[18] Ibíd. Págs. 181-182
[19] Ibíd. Pág. 183.
[20] Ibíd. Pág. 161.
[21] Norbert Elias, “La sociología como cazadora de mitos” en Sociología
Fundamental, Págs. 61 y 62.
[22] Ibidem pp67
[25] Elías Norbert, EL PROCESO DE LA CIVILIZACIÓN,
INVESTIGACIONES SOCIOGENETICAS Y PSICOGENETICAS, México, FCE 1994, pp. XVIII
[26] Elías Norbert, SOCIOLOGÍA FUNDAMENTAL, ERA, no
tengo completo la data del libro pp148
[27] EL PROCESO... Op. Cit. pp449
[28] Bourdieu Pierre, Op Cit
pp 153
Un antiguo trabajo sobre las aproximaciones teóricas entre Norbert Elias y Pierre Bourdieu, A la distancia (bastante) el trabajo me parece carente de continuidad, sin embargo, se esbozan líneas sobre las cuales se puede seguir trabajando: las continuidades teóricas de programas abiertamente afines se presta para continuar con la exploración del programa soviético.
Unknown
2/19/2013